viernes, 23 de marzo de 2012

Besos para Maria (FRAGMENTO)

--¿Cómo sabes cuándo llamar a un sentimiento amor?, ¿cómo sabes cuando un amor es realmente amor? y ¿cómo sabes cuando un amor a terminado?--

--Ese es el error de quien ama, pensar demasiado cuando lo hace, como un perro que rasga una puerta hasta que la agujera, y después que queda, solo ese hueco que aunque se repare dejara estigmas, marcas bien marcadas, mal marcadas, que después se convierten en dudas, en porqués, en si hubieras, ya no pienses en si me amas, solo hazlo.--

Sabía exactamente que decirme para aplacar mis preguntas, para espantar mis pensamientos, solo amarla, esa era su respuesta para todo, ‘’solo ámame y calla’’, su boca se volvía más sexy cada vez que lo decía y su cuerpo mas irresistible a cada instante. Ella era artista enserio, una de las verdaderas pocas que existían, su arte, a diferencia de los pintores, músicos y poetas, era terapéutico, mas nutritivo para el alma que cualquier otro y más simple en apariencia, su arte consistía en volver lo común extraordinario y no necesitaba de magia o conjuro alguno para lograrlo, le bastaba con su mirada, con su boca, con sus caricias, ella era mi artista y yo su lienzo mas blanco.

Ya era un año que empezábamos a compartir la vida, perdiendo las tardes entre palabras y música, leyendo y actuando las líneas que se dibujaban en nuestros cuerpos, teníamos nuestra propia literatura y era romántica y erótica y era nuestra, no necesitábamos compartirla con nadie, no la recitábamos en los bares, ni la exponíamos en los museos, estaba reservada para la cama, donde le dedicábamos más tiempo que al sueño, se podría decir que en ella encontrábamos inspiración y ganas de no parar, éramos adictos de las prosas, de los poemas y los versos que previamente eran gemidos, alaridos proclamados entre mieles, en la desnudez, en el éxtasis.

La recorría suave, con mis dedos deslizantes en su piel, tomaba su cintura de violín acentuada con ganas de nunca soltarla, besaba su pecho y lo conquistaba, cada cumbre de su cuerpo, cada pieza de su ser, perdíamos la horas atrapados en una fotografía tierna y sensual, solo dos siluetas, lado a lado bajo una sabana inmóvil, mudos como esculturas que no necesitan palabras, que se miran fijamente y se ven el alma, y se ven como son, y se saben como son.

 Benedetti con todas sus letras no podría imaginar un historia como la nuestra, tan pasional, tan instintiva, para nosotros no existían mañanas, nos entregábamos como si fuera el ultimo día y nos aprendíamos como si fuéramos a vivir para siempre, en el mundo no existía más que nosotros, solo ella y sus besos, solo yo y mis caricias envueltos en deseos, en arrebatos de lujuria que hasta los dioses envidiarían.

Solo ella y yo destinados para estar juntos hasta las sinfonías apocalípticas, ignorantes de las bromas de la vida y los ciclos de la muerte, tan inocentes, tan ingenuos,  tan equivocados.

Franko Barrera’’              


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